Almería por Tarantas. Cafés cantantes y artistas de la tierra

En Almería por Tarantas. Cafés cantantes y artistas de la tierra (reedición: IEA, 1996) y Almería Flamenca (dos volúmenes), el autor recorre la historia del flamenco almeriense. Desde festejos regios en el primer tercio del siglo decimonónico -con melodías preflamencas, sin definirse aún su estilística actual- hasta el ocaso del siglo XX; a la espera de que en 2010 la UNESCO lo declarase Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Será un caminar contextualizado y riguroso (creemos) por nombres propios, fechas, lugares y acontecimientos significados, penas y alegrías o décadas de esplendor y decadencia.

Citadas las celebraciones en honor de Fernando VII y manifestaciones folclóricas populares, el ensayo se adentra en una figura crucial en la consolidación y difusión del arte musical andaluz por excelencia: los Cafés cantantes, considerados como el Siglo de Oro de la novedosa figura escénica. Un patrimonio cultural nacido en nuestra Comunidad e irradiado al mundo entero. Propio de profesionales en cuanto a su configuración formal: mujeres y hombres, gitanos y payos o mayores y jóvenes de todas y cada una de las ocho provincias.

A diferencia de sus homónimos europeos, en los que se inspiran, en Andalucía son el cante, el baile y el toque quienes se enseñorean en los más dispares escenarios y ante un público variopinto. El autor describe una veintena de aquellos establecimientos capitalinos, con una vida más o menos dilatada y atractivas programaciones, a expensas de figuras foráneas o destacados aficionados locales. Además, en distintos capítulos cobran protagonismo las semblanzas biográficas de artistas almerienses de la época: cantaores, guitarristas y, en menor medida, bailaoras/es.

Tamaño: 16×24. Nº de páginas: 272

Almería Flamenca. Flamenco en el siglo XX (1927-1996) vol. 1

En Almería por Tarantas. Cafés cantantes y artistas de la tierra (reedición: IEA, 1996) y Almería Flamenca (dos volúmenes), el autor recorre la historia del flamenco almeriense. Desde festejos regios en el primer tercio del siglo decimonónico -con melodías preflamencas, sin definirse aún su estilística actual- hasta el ocaso del siglo XX; a la espera de que en 2010 la UNESCO lo declarase Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Será un caminar contextualizado y riguroso (creemos) por nombres propios, fechas, lugares y acontecimientos significados, penas y alegrías o décadas de esplendor y decadencia.

Superado el esplendor de los Cafés cantantes instalados en céntricos edificios, una nueva estética referida a la exposición pública y comercial toma el relevo: la Ópera Flamenca, así llamada por causas que se detallan. Se trataba, en esencia, de formaciones con un nutrido elenco artístico contratados -al principio- por los empresarios Vedrines y Montserrat y encabezados por las máximas figuras del momento. Su fecha de presentación (en la plaza de toros) es la de julio de 1927, con José Tejada “Pepe Marchena” como destacado reclamo.