JANO es un crudo retrato de la homofobia juvenil habanera de los años 90. Y ‘SANGRE’, un alegato y denuncia sobre la violencia de género y los crímenes machistas en España.

La sangre nunca es inocente, como tampoco lo es su representación en la Literatura, el arte o la vida. Frente a la sangre masculina, que remite a la guerra, el gesto heroico, la resistencia y el dolor, la sangre vertida por las mujeres, por efecto de la violencia, marca la historia más truculenta y sórdida de nuestras sociedades. Por eso resultan tan necesarias las obras que visibilizan la criminalidad ejercida contra ellas, cualquiera que sea su estatus, edad, raza o condición. En este sentido,

Sangre, de Alexis Díaz Pimienta, es una intensa y vibrante reflexión sobre esta pandemia milenaria de la violencia machista que parece reciclarse y multiplicarse hasta lo indecible con cada cambio de la sociedad. A través de sus protagonistas, todas llamadas María, Díaz Pimienta lleva a cabo un despliegue técnico formidable, de gran tensión narrativa, en donde el drama humano y psicológico es recreado en toda su complejidad, pasando por todos los estratos sociales, para dejar en la retina del lector la certidumbre de que todas y cada una de las víctimas individuales forman parte de nuestra responsabilidad colectiva.

Comenzada en 1991 y terminada en el año 2000, Jano es una novela que ha permanecido inédita hasta ahora y ha tenido más de diez versiones o reescrituras, de modo que verá la luz 30 años después de comenzada y 20 de acabada. Cronológicamente, Jano es, entonces, mi segunda novela escrita, después de Prisionero del agua, y la sexta novela publicada. Es también mi novela más experimental y arriesgada, una novela psicológica que traza un crudo retrato sobre la homofobia habanera a la vez que sondea en las profundidades del ser humano y su sufrimiento bajo la tiranía de las apariencias. Aplicando y mezclando las técnicas del relato corto contemporáneo, la “teoría del Iceberg” hemingwayana y la estructura (profunda) del relato policial, esta novela, ambientada en tres ciudades tan distintas como La Habana, Cádiz y Barcelona, es a la vez coral e intimista, psicológica y costumbrista, cubana y española. Un puzle narrativo y de emociones que constituye, además, una inusual vuelta de tuerca a las ya típicas historias de triángulo amoroso.